Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el
fruto,
lo que queda, podrido, entre los
restos;
esto que veis aquí,
tan solo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...
Ángel
González
"Áspero
mundo"
“La situación exclusiva de las
especie humana, el salto que nos separa, como más avanzados, de los
demás animales es el uso del lenguaje articulado, la palabra...
La palabra añade a los humanos unos
recursos y capacidades, sin precedentes en los demás seres...
Sobre el mundo físico exterior la
palabra intensificó la más compleja organización social,
apuntalando el sentido de entidad definiendo grupos, creando
jerarquías e instituciones, permitiendo el desarrollo de proyectos
en común, con órdenes, leyes, instrucciones y medios análogos. Es
un medio para promover acciones humanas, motivándolas con
justificaciones, lemas, eslóganes, etc. Es instrumento de la
política, la justicia y todas las actividades, constituyendo la
materia esencial de la literatura y las artes expresivas conexas. Y,
por supuesto, sin ella no puede ni concebirse el desarrollo
científico, ni el de los medios educativos. Su poder llega incluso
al de crear en los sujetos deseos y hasta necesidades nuevas, para
conveniencia de quienes lo provoquen.
Con eso entramos en el papel definitivo
y casi exclusivo de la palabra para construir nuestro mundo mental;
el imaginario colectivo y el individual... En resumen, en la esfera
mental la palabra permite interpretaciones diversas del mundo real.
...el lenguaje, siendo esas alas,
también es cárcel pues condiciona nuestro pensamiento y encarrila
fácilmente nuestro entendimiento, descarrilándolo también. El
lenguaje con frecuencia es una trampa; se usa para engañar y
persuadir con falsedades o encadenar con creencias... El caso es que
la palabra... debe ser recibida con criterio crítico pues puede ser
un bálsamo o un veneno.
Finalmente: no sólo hay que
reivindicar siempre el derecho a la palabra, como máxima expresión
de nuestra humanidad. Pero también -y a esto se falta muchas veces-
hay que cumplir el deber de usarla en pro de la dignidad propia o
ajena. Pues, como proclamó magistralmente Martin Luther King, hay
una conducta más escandalosa que la de los malvados y es el silencio
de los hombres “buenos” que callan y miran para otro lado sin
protestar de las maldades.”
Jose
Luis Sampedro
"Sala
de espera (La palabra)"
Ed.
Plaza & Janés. Barcelona (2014)
En un futuro probablemente lejano, si
la humanidad no se autodestruye antes, desarrollaremos un tipo de
células hipersensibles a la solidaridad y la empatía, que
detectarán
la presencia o ausencia de estas cualidades en sus dueños y
reaccionarán en consecuencia: autodestruyendo a su hospedador en el
segundo caso y protegiéndolo de los mecanismos de envejecimiento
celular en el primero, para permitirle vivir 500 o 1000 años, por el
bien de sus congéneres, del resto de criaturas vivientes y del
planeta que nos sustenta.
Aunque estos dos monstruos se nos
fueron, nos quedan sus palabras.
Gracias por existir,
gracias a la palabra,
gracias por sus palabras,
que suerte poder leerlos!!!